CONTINUACION De Las Auras:
Dorado
El color dorado es más frecuente de lo que se piensa.
El primer cinturón del aura, ese que se ve tres o cuatro dedos por encima de la cabeza y los hombros, es de color dorado, por eso precisamente se le llama aura.
La claridad de los colores en el aura de la mayoría de los niños, y de algunos santos, tan parecidos a los niños, nos da la apariencia de ser dorada.
Algunos jerarcas religiosos, empresariales y políticos llegan a tener auras casi completamente doradas.
Pero en lo que ha estado de ánimos se refiere, el color dorado del aura indica satisfacción, diversión, alegría, ilusión, inocencia, credulidad y optimismo.
Cuando estamos muy satisfechos de nosotros mismos, cuando nos sentimos felices, cuando hemos ganado un premio o cuando hemos hecho un buen negocio, el aura se nos pone de color dorado.
Y también se nos pone de color dorado cuando algo nos sorprende y nos deslumbra, es decir, cuando miramos con inocencia la habilidad ajena.
Una de las primeras reacciones que tenemos al descubrir que podemos ver el aura, por ejemplo, es que nuestra propia aura se ponga dorada por unos instantes.
Pocas personas nacen con el aura dorada, y muchos menos conservan este color dorado a lo largo de su vida.|
Plateado
Tampoco existen muchas personas que nazcan con el aura plateada. De cualquier manera, cuando el color plateado ilumina el aura indica un estado de ánimo sensible, magnético e intuitivo, predispuesto a la magia, la brujería, los milagros, las sorpresas y a todas las cosas relacionadas con la ficción, la imaginación y el más allá.
Cuando asistimos a un experimento espiritista, cuando prestamos atención al porvenir anunciado por las cartas del Tarot, cuando jugamos a la ouija, etcétera, el aura adquiere tonalidades plateadas.
Pero también las reuniones grupales con buenas intenciones hacen que las auras se contagien de un emotivo color plateado.
Cuando una madre da a luz, su aura se torna de color plateado, incluso durante el embarazo muchas mujeres adquieren iridiscencias plateadas en su aura que las embellece.
Y cuando nos acercamos a la muerte, al fin de nuestros días, una fina tela de color gris plata opaco se posa sobre el aura de nuestros ojos.
Blanco y Negro
Cualquier persona con mínimos estudios sabe que el blanco y el negro no son colores propiamente dichos. El blanco es la conjunción lumínica de todos los colores, y el negro es la ausencia total de colores.
Por tanto se podría decir que no hay auras completamente blancas ni completamente negras.
Lo que pasa es que hay auras muy pálidas y auras muy oscuras.
La coloración pálida del aura puede indicar dos tipos de ánimo bien diferenciados: uno de espiritualidad mística que casi no pertenece a este mundo, y otro de enfermedad, debilidad o ignorancia supina.
Mientras que la coloración muy oscura del aura puede indicar una gran inteligencia y capacidad de concentración, como mucha maldad, perversión, desviación o cercanía de la muerte.
Ambos "colores" son poco usuales, tanto en el nacimiento como en un estado de ánimo, pero cuando se presentan indican una personalidad o una actitud radical, capaces de llegar a cualquier extremo, ya sea positivo o negativo para nuestros actuales conceptos de las cosas.
jueves, 1 de octubre de 2009
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